Andar, andar y mucho.

He andado por pueblos y ciudades, carreteras nacionales y caminos, montañas, campos y railes de tren…

Llevo 4 días andando y ahora, más que nuca, esa frase que dice “no importa el destino, sino el camino” ha cobrado más sentido que nunca.

Cada día ha sido mágico.

El primer día fue fácil, 15km y en llano. Eso si, me perdí. Pasé por en medio de un campo donde estaban talando árboles y aunque los trabajadores me miraron extrañados ninguno me dijo nada, así que continué hasta llegar a una carretera nacional y continuar.

El segundo HORRIBLE !!!! 25km cuesta arriba. Pero lo peor fue cuando pregunté a un chico por el “seminario de los misioneros” (lugar en el que un peregrino me dijo que podiamos dormir) y me dice; fácil! Ves aquella casa arriba del todo? Allí es. Casi lloro. 10min más de subida.

Al llegar me encuentro un cementerio, seguido de una iglesia y un geriatrico… donde se supone que tengo que dormir? Después de hacer sonar todos los timbres del lugar, encontré a un hombre que consiguió hacer salir al responsable.

Muito obrigada, le digo. Agradece a Dios, me contesta…

Al llegar a la habitación veo que la chica belga y el hombre francés ya llegaron. Al menos a mi no me han preguntado si soy una buena cristiana.

Tercer día todo bien. Otros 25km pero en llano. E hicimos un gran equipo al final del día.

Y el cuarto día genial!! 17km en llano y… noche gratis en Porto!

Y aquí me quedo un par de días, parece una ciudad más que interesante, esperando a ser descubierta!

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